
La selección brasileña se impuso en un partido de entrenamiento al filial del Barcelona por -3 a 0-, en un encuentro sin demasiada historia que los jugadores de Mano Menezes dominaron de principio a fin pese al entusiasmo de los jóvenes barcelonistas.
La nómina de participantes anunciaba un encuentro un tanto desigual. Brasil compareció con un ataque de primer nivel mundial -Coutinho, Robinho y Pato- frente a un equipo, el filial del Barça, incompleto debido a la ausencia de la mayoría de sus titulares, aunque lleno de energía frente a la pentacampeona.
Sin sufrir en ningún momento por el resultado, conscientes de que una derrota entraba dentro de lo impensable, los brasileños dominaron con Leiva y Ramires en el timón y con bandas muy activas, especialmente por la derecha, donde Alves cumplió con su guión de cada partido acompañado de Coutinho, el joven talento del Inter. El talento de Pato, que recogió una gran asistencia de Robinho, firmó el segundo tanto, antes de que el reloj alcanzase el minuto 20’.
Lo siguió intentando Brasil, pero sólo a medio gas. El Barça B de Luis Enrique intentó merodear el área de Diego Alves, pero sólo un disparo desde la frontal de Edu Oriol inquietó mínimamente a los brasileños.

Menezes transformó de arriba a abajo a su equipo en la segunda mitad. La chispa de Pato, Robinho y Coutinho dejó paso a la fuerza bruta de jugadores como Hulk o Douglas Costa. Adriano y Henrique, jugadores de Barça y Racing, respectivamente, actuaron en el lateral derecho y el eje de la defensa, sin demasiados problemas frente a los jóvenes de Luis Enrique.
En un contragolpe, Douglas Costa aprovechó una apertura de Hulk para anotar el tercero, batiendo a Masip a media altura, punto final a un encuentro de entrenamiento que suscitó el interés de buena parte del barcelonismo (Guardiola, Puyol y Zubizarreta vieron el partido en directo, entre otros) y que Brasil solventó sin despeinarse.