
El francés Thierry Henry no pudo ganar en su primer partido en el futbol profesional de Estados Unidos, pero si demostró toda su clase y consiguió un gol que le permitió identificarse con los seguidores de su nuevo equipo, los Red Bulls de Nueva York.
"He llegado", gritó muy eufórico cuando anotó el primer gol del partido amistoso, que los Red Bulls perdieron por -1 a 2- ante el Tottenham inglés. "Volveré a repetir que he llegado y estoy muy feliz de estar aquí".
De esta manera brillante, estelar y convertido en la gran esperanza de los sufridos seguidores de los Red Bulls, Henry también confirmaba sobre el terreno de juego del nuevo y flamante Red Bulls Arena, que a sus 32 años tiene todavía mucho futbol que ofrecer.
Y lo más importante para los Red Bull es que Henry atrajo a 20.312 espectadores al graderío, unos 5.000 menos del cupo total del Red Bull Arena, estadio de 200 millones de dólares que se inauguró en marzo.
El internacional francés, que ya confirmó que no volverá a jugar con el equipo nacional de su país, reiteró que después del debut sentía todavía mucho más el convencimiento de que la decisión que tomo de llegar al fútbol de Estados Unidos fue la mejor y la correcta.