Luego de la aplastante victoria de Alemania sobre Argentina, todos los hombres de prensa buscaban a la figura, al jugador que había llegado con el rotulo del “mejor del mundo” en su cabeza y el respaldo de toda una nación que esperaban verlo brillar en todo su esplendor. Con notable rostro de tristeza sus primeras palabras fueron para reconocer que no jugaron bien y que se siente “realmente mal”.

La expectativa era muy grande para este jugador, se esperaba que supere las actuaciones de Maradona en los mundiales y hacerse con el balón de oro. Pero no sucedió así, Lionel Messi, por decirlo poco fue la gran decepción del mundial. No apareció para marcar la diferencia (como se suponía) y tuvo que volver a casa con la humillación de una goleada.

Nadie le niega a Messi lo extraordinario de su juego, pero los grandes se ven en estas circunstancias. Se hacen más grandes aún cuando se ponen el equipo en la espalda y lo lideran para remontar marcadores y hacer historia, Lio nunca hizo eso en el mundial. Y él lo reconoce al decir: “No cumplimos con las expectativas de muchas gente”, porque sabe que su futbol no estuvo en el más alto nivel, hizo poco y por eso quedaron fuera.