
Todos los pronósticos se cayeron, el pentacampeón Brasil cayó humillado frente a Holanda que conducida por Sneijder se levanto luego de tener el marcador en contra. Un resultado que sorprendió a todos y cayó como baldazo de agua a los hinchas de la canarinha. Ni Kaká ni Robinho pudieron hacer nada, el encuentro que al comienzo parecía tener a los dirigidos por Dunga como claros favoritos acabó con la balanza inclinada para los tulipanes que no bajaron los brazos y salieron a hacer un segundo tiempo impresionante que pasará a la historia por haber volteado el marcador y superado a Brasil

Ambas selecciones saltaron al campo con el guión claro, Holanda con la mentalidad de defender los ataques de kaká y Brasil dispuesta a cerrarle todas las entradas a Sneijder. Lástima que los tulipanes no contaban con un Robinho escurridizo que marcó un gol a los 10 minutos y hacía presagiar que la samba dominaría el terreno de juego. La historia continuó igual todo el primer tiempo, claro dominio verdeamaerlo con demostraciones de jogo bonito mientras que la naranja mecánica apenas y aparecía en la cancha.

Se fueron a los vestidores luego de los primeros 45 y nadie hasta ahora se puede imaginar lo que pasó ahí. Quizá a los holandeses les recordaron la ilusión de su hinchada o les hicieron un repentino trasplante de corazón porque salieron con un sentimiento absolutamente distinto al del primero tiempo. Ya lo había advertido hace unos días el técnico brasileño, los tulipanes hasta el momento no habían mostrado su futbol en toda dimensión.
Pero ni con advertencias como estas los sudamericanos se cuidaron. La defensa canarinha estaba haciendo agua, los más flojitos fueron Juan y compañía. A los 54 minutos un centro de Sneijder al área rival bastó para tentar el error. Julio Cesar, aquel de la mano firme que nunca falla, hoy falló. Confusión y Melo la metió en su propio arco. Imperdonable, los brasileros se hicieron el del empate y luego de eso se quedaron en blanco, sin defensa, sin ilusión, sin futbol. Ingrediente suficiente para que los holandeses comenzaran a alzarse.

Luego de eso la historia cambió por completo, el dominio ahora era naranja. Con el encuentro más animado fueron los holandeses los que se lanzaron con todo al ataque. A los 67 Robben cobró un corner directo al área y Sneijder marcaría de cabeza el segundo en la cuenta de Holanda desatando el delirio de los hinchas y dejando sin armas a los brasileros. Alegría que se prolongaría por la siguiente escena del partido.

Felipe Melo, el mismo que hizo el pase de gol a Robinho, el mismo que marcó el autogol, terminó por sentenciar a su equipo cometiendo una criminal falta mereciendo la expulsión a los 72 del partido, dejando a su escuadra con un hombre menos para intentar la empate. Pero a estas alturas ya no había nada que intentar, los minutos se acortaban y veíamos pasar la historia en uno de los mejores encuentros del mundial.
Pitazo final. Holanda se metió en las semifinales echando abajo a la favorita a llevarse el campeonato: Brasil. Sneijder, Robben, Van Persie, Van Bommel, Kuyt y Gio serán recordados en la historia como los héroes holandeses que se deshicieron del pentacampeón remontando marcador en contra y jugándole a su mismo estilo. Minuto de silencio señores, un grande ha muerto hoy. Un grande que tendrá que esperar otros cuatro años para pedir la revancha cuando juegue en casa. Hasta pronto Kaká, hasta pronto Robinho. Nos vemos en Brasil 2014.