
Los que esperaban ver uno de los mejores partidos del Mundial se fueron a casa decepcionados, Brasil y Portugal quedaron en deuda con un aficionado que pedía mucho más del pobre espectáculo que ofrecieron. Más que futbol lo que vimos fue un concierto de golpes, entradas fuertes desmedidas y un entreno con público. Ninguna de las dos selecciones actuó a la altura de lo requerido y jugaron de forma calculada para el empate.

Pese a tener jugadores de la talla de Cristiano Ronaldo o Luis Fabiano, el show se lo llevó el árbitro Benito Archudia que sacó tantas amarilla que parecían de regalo, aunque se comió una cantada en el primer tiempo. La primera mitad fue aburrida, saltaron al campo con la clara intención de quedarse iguales, defendiendo tanto que terminaron por acudir a los golpes, los chispazos de futbol estuvieron ausentes aunque Brasil estuvo más cerca del gol.

CR9 estuvo más egoísta que nunca, quería resolver el solo un partido que no daba para ninguno de los dos seleccionado. Demasiado individualista para mi gusto. Ya en la parte final se vio algo más, Ronaldo superó a Lucio en algunas ocasiones pero solo fueron momentos esporádicos. Meireles, el luso que está dando la talla en esta cita mundialista tuvo la más clara pero Julio Cesar no lo dejó anotar.

No hubo nada que resaltar, el resultado lo manejaron perfecto desde el inicio calculando a sobremanera las posiciones finales del grupo. Quizá Portugal sacando más las cuentas para no tener que enfrentarse a España (si la roja le gana a Chile como se espera) que quedaría primero en el grupo H. Por lo que ambas mostraron hoy ninguna de las dos es de temer a menos que frente a España la historia cambie. Ya lo veremos.