
Holanda hizo su debut mundialista con una victoria aunque su juego no convenció a muchos, se notó claramente la ausencia de su principal figura el mediapunta del Bayern Munich Arjen Robben. Lo único importante para los hinchas era la victoria, pero tratándose de Holanda si quiere aspirar más allá de pasar a la siguiente fase debe mejorar su juego.

Sin duda ha ganado puntos valiosos que lo mantendrán con vida y con el título de uno de los favoritos, pero ni Cruyff se quedó tranquilo porque mostraba una cara de pocos amigos en la tribuna. Aunque se supone que Robben aparecerá en el siguiente encuentro, los holandeses no deberían depender tanto de un solo jugador.

El primer gol llegó luego de una inocentada de los defensas daneses. Poulsen hizo un despeje que chocó en la espalda de Agger para luego meterse en la propia puerta poniendo el primero para una Holanda que todavía no se lo merecía, esta absurda jugada cambió el destino de Dinamarca. Ya luego los tulipanes fueron posicionándose en el campo siempre dirigidos por Van der Vaart.

En el transcurso del partido fueron tomando confianza y persistían en sus intentos por dominar el partido y hacer correr el balón con mayor rapidez. Ni Sneijder ni Van Persie jugaron su mejor futbol, apenas y se dejaron ver. Su juego era tan previsible que los daneses ya se los veían venir. Luego del descanso las cosas no cambiaron mucho, lo único seguro hasta el momento era que el no era merecido por los tulipanes.

Al paso del tiempo Holanda retomó el control, y Kuyt fue el responsable de volver a mover las redes de Dinamarca. Jugada que comenzó con un toque sutil de Elia dejando de lado al portero Sorensen para que Kuyt completará el gol. Con esa anotación a los 84 minutos se ponía punto final al partido y apenas se maquillaba la decepcionante actuación de la selección “orange”.