
Llegado el momento de la verdad y de ver quiénes son los que tienen temple de acero, los jugadores rojiblancos demostraron que están para cosas grandes, que el grito de campeones les pertenece y que la Liga de Europa tiene un solo dueño: el Atlético.
¿La crónica del partido? Creo que no hay palabras que resuman lo que esos 11 héroes hicieron en el campo. Lo tenían muy claro desde antes del encuentro, entregarlo todo en la cancha era el objetivo, jugar con el alma y el corazón la consigna, dejar la vida en el juego y lograr la Copa, la ilusión de los colchoneros.

Forlán marcó al minuto 31 y los españoles hacían resonar el eco del gol en toda Alemania, pero poco le duró la alegría a la hinchada colchonera porque el Fulham haría remover las redes del cuadro español tan solo 5 minutos después. 1 a 1 y la final pintaba la emoción soñada por cualquiera. La marca fuerte, los buenos pases, la entrega, todo siguió su curso hasta el momento que parecía que los ingleses reaccionaban.
Se fueron al descanso y ya no había uñas que comerse, Quique trataba de poner la calma y dar algunas indicaciones a sus pupilos. No había reproches, estaban jugando el partido de su vida ¿qué más podía pedirles? Ya para la segunda mitad éramos todos unos manojos de nervios, a gritos los hinchas hacían revivir la ilusión y les recordaban a los 11 que estaban en cancha que si fuera posible ellos mismos entrarían al campo.
El partido se estaba terminando y con ello la temida tanda de penales se hacía más cerca. Quién podía imagina en ese momento que saldría un héroe de pelos rubios, y porte de caballero a rescatar no solo al equipo sino a todo un pueblo que soñaba con la gloria. El uruguayo Forlán hizo lo que pocos han conseguido, y marcó el segundo para los rojiblancos cuando faltaban solo 4 minutos para el pitazo final.

Esa fue la estocada final, ya no había nada que reviva al Fulham y en la tribuna ya se escuchaban los gritos de ¡campeón! ¡campeón!. Y que lo tenían bien merecido, 48 años tuvieron que pasar, para que el Atlético volviera a tocar el cielo con los botines puestos al convertirse en el primer campeón de la Europa League.


