Aunque puede parecer que es un poco temprano para decirlo, tomando en cuenta la cantidad de fechas que faltan antes del final de la liga inglesa. La verdad es que la victoria 2-0 de ayer, del Chelsea sobre el Arsenal, deja la clara sensación de que el equipo de Arsene Wenger, una vez más ha quedado relegado de la lucha por el título y que la Premier League vuelve a ser un asunto que solo concierne al Chelsea y al Manchester United.

Y es que estando a 9 puntos del Chelsea y a 7 del Manchester United, es muy difícil esperar que los Gunners sean capaces de recuperar esa ventaja en lo que falta del torneo, sobre todo pensando en que son justamente los dos equipos que están por encima, los que más regularidad han mostrado en esta temporada. Una tendencia que además se viene repitiendo por lo menos desde hace 5 años.
Y no se trata de que el equipo de Wenger juegue mal al fútbol, todo lo contrario el Arsenal es hace mucho una de las mejores expresiones futbolísticas del mundo, al menos hablando de estética. Pero el fútbol no solo se trata de estética; sino también de pegada y es ahí donde radica el problema del Arsenal, que temporada a temporada ha ido perdiendo peso en este elemento tan importante.
Pues desde la final de la Champions League que perdió en 2006 e incluso antes, el equipo de Wenger ha ido perdiendo presencia física y contundencia adelante. No es que no tenga jugadores talentosos (tampoco me parecen genios), solo hace falta mencionar a nombres como el de Fabregas, Nasry o Arshavin para darse cuenta que lo que sobra en el Arsenal es talento. Pero lo cierto es que desde la salida de Berkamp primero y de Henry después, el Arsenal no ha vuelto a inspirar miedo de mitad de cancha hacia adelante.
Se trata de un equipo que es capaz de rotar el balón con mucha inteligencia y maestría, pero que no tiene la fortaleza suficiente para golpear a equipos que lo superan en oficio y poderío físico. Esta situación se ha hecho todavía más evidente desde que los Gunners dejaron ir a Enmanuel Adebayor, acaso el único jugador con capacidad de choque que le quedaba al talentoso pero frágil equipo de Wenger.
Y esa fragilidad de los Gunners que se puede disimular con el talento ante equipos menos competitivos como el común de los que enfrenta en la liga inglesa, se hace insostenible cuando tiene al frente a equipos con similar talento, pero con mayor poderío físico y jerarquía. Eso fue lo que sucedió en los últimos dos fines de semana, primero ante el Manchester United (0-3) y ayer frente al Chelsea (2-0).
Ayer contra el equipo de Ancelotti, lo de los gunners fue impotencia pura y es que ante un equipo que se cierra tan bien como el Chelsea y que tiene arriba a un jugador tan importante como Drogba, es poco lo que el juego de toque del Arsenal puede hacer. Además en cada balón dividido y en cada jugada de pelota parada, fue evidente que el Chelsea era inmensamente superior.
El primer gol del Chelsea, en el que un centro de la izquierda fue fácilmente ganado por Terry para pibotear el balón al segundo palo para la entrada de Drogba, fue una evidencia más de lo poco que pesa el Arsenal a la hora de los balones divididos. Y si el primer gol había vuelto a desnudar la fragilidad de los Gunners en el juego aéreo, el segundo desnudo la falta de oficio de una defensa que todavía sigue siendo algo inocente a la hora de marcar. Es innegable que el Chelsea es un gran equipo y que Drogba es de lo mejor del mundo, pero para mi gusto la defensa del Arsenal pudo intentar algo más, ante un pase que estaba cantado y un amague que se venía venir. Ahora ante el cañonazo que metió Drogba si era poco lo que Almunia podía hacer.
Con el 2-0 encima y ante un equipo superior; el Arsenal solo se frustró y un ejemplo de ello fue que Fabregas, un jugador talentoso terminó siendo amonestado por una falta que reflejaba su impotencia. Hay talento en el Arsenal, pero la verdad es que salvo Fabregas, tampoco hay grandes genios y sin peso en la delantera (ni Walcott ni Van Persie están a la altura de Adebayor) y apostando solo por la cantera, será muy difícil que los Gunners puedan luchar de igual a igual con el Chelsea y el Manchester United en los próximos años. Y por el contrario con Fabregas a punto de irse, lo más probable es que el poderío del Arsenal tienda todavía a ser inferior.