El Vicente Calderón fue ayer testigo de la mejor presentación del Atlético de Madrid en lo que va de la temporada. Ante el Racing de Santander de Canales y compañía, en el partido que parecía el más exigente de la campaña en la Copa del Rey para el equipo madrileño, los colchoneros sacaron a luz todo el potencial de sus individualidades, destacando entre ellas, la enorme figura del Kun Agüero, un jugador distinto, que ayer nos recordó que sigue siendo un crack.
Escenas del Partido
Y es que la condición de genio del argentino había sido olvidada en los últimos meses, opacada por la oscura crisis institucional y deportiva en la que esta inmerso el club colchonero. Después de haber sido testigos de la pobre campaña en la liga del Atlético y de los enromes problemas con los que lidió para poder llegar hasta esta etapa de la Copa del Rey, a pesar de nunca haber enfrentado a un equipo de primera, eran muy pocos los que se animaban a vaticinarle un buen futuro ante el Racing de Santander; pues aunque el equipo cántabro no es una maravilla, su nivel parecía estar por encima del de los equipos que con dificultades, logró dejar en el camino el Atlético.
Pero el fútbol tiene esa dosis de incertidumbre y el Atlético confirmó su fama de equipo impredecible, concretando ayer una clara goleada 4-0 sobre el Racing y al hablar de goleada clara, no solo me refiero al marcador que a veces puede resultar circunstancial, quizás lo más rescatable de la victoria, fue la claridad con que fue conseguida en el trámite del encuentro; ya que de principio a fin, el Atlético fue el gran protagonista del partido.
Los colchoneros se acordaron ayer de jugar al fútbol y con tanto talento en sus líneas de vanguardia, cuando eso sucede es muy poco lo que la mayoría de equipos pueden hacer para contrarrestarlo. Eso fue en gran medida lo que le sucedió al Racing, que jamás deber haberse esperado, encontrarse en frente con la mejor versión del Atlético y esa comprensible falta de previsión terminó costándole caro al equipo de Cantabria, que simplemente fue pasado por encima.
Claro como suele pasar, ayudo mucho el temprano gol marcado por el Atlético, corrían 9 minutos, cuando el Kun Agüero (que para ese momento ya dejaba en claro que era su noche) hizo flecos con la defensa rival y sirvió un preciso centro que fue pescado en el aire por la pierna derecha de Simao, un verdadero golazo que anunciaba la espectacular noche que tendría el equipo colchonero.
No obstante, y a pesar de la superioridad el Atlético, los colchoneros deberían esperar casi hasta el final de la primera etapa para comenzar a traducir con mayor exactitud en el marcador lo que sucedía en el campo. Forlán remató al arco sin mucha suerte, pero el balón quedó dando botes en el área y Reyes no desaprovechó la oportunidad para establecer el 2-0.
En la segunda mitad, el Atlético decidió bajar un poco el ritmo y cederle la iniciativa al equipo cántabro, buscando que liquidar la semifinal de contragolpe, estrategia que funcionó bastante bien, y el tercero del Atlético parecía estar muy cerca de llegar. Lamentablemente para el espectáculo, este gol llegó a causa de una desastrosa decisión del árbitro, Jurado fue derribado por Moral a uno o dos metros el área, la falta era clara, lo que ha nadie le quedó claro fue porque el árbitro cobró penal, cuando no tenía la mejor perspectiva de la jugada y cuando su árbitro asistente no había dicho nada.
El penal fue transformado en gol por Forlán y aunque el 3-0 reflejaba bastante bien lo que sucedía en el campo, en el Racing quedó la sensación de que esa jugada cambió demasiado la historia del partido y de que algo les robaron. Ahora lo cierto es que aunque el penal solo lo vio el árbitro, no se puede justificar la goleada solo por él. El Atlético siempre fue mejor y el cuarto gol así lo confirmo.
Agüero volvió a bailar a la defensa del Racing y víctima de su propia impotencia, Torrejón lo derribo en el área, este penal si era indiscutible y Forlán nuevamente se encargó de convertirlo en gol. Poco más quedaba por hacer, el Racing intento alguna tibia reacción, pero las pocas ocasiones de gol que creó fueron bien conjuradas por De Gea, (consolidado ya como el arquero del Atlético). En el Racing lo más rescatable fue lo de Canales, que aun en la adversidad se sigue mostrando como el diferente, pero ayer fue poco lo que pudo hacer. Salvó un desastre mayor en la vuelta (aunque con el Atlético nunca se sabe) los colchoneros deberían estar en la final, en donde probablemente ante el Sevilla, tendrán la gran oportunidad de salvar al menos en parte una campaña que parecía encaminada al desastre total.