En un partido escaso en brillantez, Estudiantes de la Plata consiguió su pase a la final del mundial de clubes venciendo 2-1 al Ponhang Steelers de Corea del Sur, un equipo que termino luciendo incluso más humilde de lo que se esperaba, pero que sin embargo se las arreglo para complicarle la tarea al equipo de Argentina, sobre todo en algunos pasajes del primer tiempo y en el inicio del segundo.
Escenas del Estudiantes 2 Ponhang Steelers 1
Estudiantes, sorprendió un poco en el comienzo del partido; pues aunque su favoritismo era indiscutible, dado el estilo del equipo de Sabella, creo que eran pocos los que esperaban que el Pincha encarara el inicio del partido con la agresividad que se vio ayer. Pues los argentinos, talvez algo ansiosos, quisieron asegurar el resultado desde el vamos y en esos primeros instantes Boselli amenazó con convertirse en el verdugo de los asiáticos.
No obstante, este Estudiantes no se ha caracterizado por su capacidad de encimar a los rivales y por su creatividad a la hora de atacar, así que con el transcurrir de los minutos, el dominio inicial del Pincha se fue diluyendo y el equipo coreano empezó a equiparar las acciones y compartir el control del esférico, aunque sin llegar prácticamente nunca a inquietar el arco argentino.
El Ponhang Steelers es un equipo ordenando y que intenta realizar un gran despliegue; pero fuera del brasileño Denilson, en materia individual es demasiado discreto y por eso era incapaz de atacar a su rival de turno. No obstante, su planteamiento le sirvió para no pasar mayores zozobras en la primera mitad, ayudado también por la inoperancia en ataque del Pincha que no había hecho los merecimientos suficientes para acabar el primer tiempo con ventaja en el marcador.
Y lo cierto es que se debieron ir al descanso con el 0-0, pero los últimos minutos suelen ser decisivos cuando se enfrentan dos equipos de jerarquías tan disparejas. Y esta no fue la excepción, en un tiro libre que por la distancia del arco a la que debía ejecutarse, no debía traer mayores problemas, la defensa y el arquero del equipo coreano se quedaron dormidos, dándole a Benítez la oportunidad de encaminar a su equipo a la final del torneo.
Para la segunda mitad se esperaba un partido más abierto y con mayores emociones, y algo de eso hubo apenas iniciado el segundo tiempo; pues los coreanos insinuaron una reacción; y un buen desborde de Denilson estuvo apunto de darles a los asiáticos la posibilidad de empatar el encuentro. Pero poco a poco el elenco coreano fue perdiendo empuje y el segundo gol de Benítez, a los 53 ante una nueva desatención de la defensa coreana selló el resultado del partido.
Lo que siguió fue solo para la anécdota, a los 56 Hwang Jae Won fue expulsado y una remontada coreana era ya para entonces una utopía. Solo un gran error arbitral le permitió a los coreanos poner el descuento, cuando el árbitro convalido un gol marcado por Denilson cuando este se encontraba en posición adelantada junto a 3 de sus compañeros. Pero los coreanos no habían dado ningún indicio de tener con que igualar el partido.
Además cualquier atisbo de milagro fue borrado de inmediato por el árbitro Rosetti, que quizás sintiéndose algo culpable, expulso a Kin Jae Sung casi inmediatamente después del descuento. Poco después el arquero Shin Hwa Yong también sería expulsado, obligando a Denilson a pararse bajo los 3 palos. Los casi 15 minutos que siguieron fueron intrascendentes y solo sirvieron para poner en riesgo las piernas de algunos jugadores de Estudiantes, ante las ya iracundas entradas de los decepcionados coreanos.
Tras cerca de 39 años Estudiantes vuelve a una final del mundial de clubes; pues aunque es cierto que anteriormente solo jugó la Intercontinental, la verdad es que con el formato que le ha dado la FIFA, el mundial de clubes, no es otra cosa que una versión con antesala, de la antigua Intercontinental. Hoy se conocerá al otro finalista que debería ser el Barcelona; ojala que el Atlante por lo menos nos ofrezca un partido más interesante.