Es indudable que cuando un partido involucra a dos equipos con prestigios e historias tan disparejas como las del Alcorcón y las del Real Madrid, es casi inevitable decantarse por hablar enfocándose en el equipo que más fama tiene y debo confesar que antes de comenzar esta nota, esa era mi intención y probablemente, a medida que la vaya desarrollando no pueda evitar mencionar más el nombre del Real Madrid que el del Alcorcón.
Escenas del Partido
Sin embargo, aunque es del equipo merengue del que más sé, hasta el punto de haberme animado a apostar a favor de su remontada (la lógica me decía que era posible); mi amor por el fútbol y por lo que este significa, me obliga a intentar llevar mis comentarios enfocándome más en las virtudes del Alcorcón que en los defectos del Real Madrid. Y es que historias de hazañas como la conseguida ayer, por este humilde equipo de segunda B, son las que encendieron en la gran mayoría de nosotros esa pasión por el fútbol, que nos lleva a considerarlo mucho más que un deporte.
Pues aunque a veces lo olvidemos, no son ni los millones de euros que ganan los jugadores al año, ni los balones de oro que obtienen, ni los millones de camisetas que los clubes venden, los que nos hacen pagar una entrada al estadio o mantenernos casi indolentes del mundo ante una pantalla de televisión durante los 90 minutos que dura un partido. Es el hambre de gloria y el valor que ponen en el campo los futbolistas (que representan los propios), los que nos hacen seguirlos y a veces idolatrizarlos, pues el amor por la camiseta y las ansias de victoria, por suerte parecen ser todavía los elementos más importantes del fútbol.
Y en ese sentido tanto en el partido de ida como en el de vuelta, lo del Alcorcón fue lo más remarcable. En la ida para hacer pesar su condición de local sobre un equipo que había ido a pasar el rato más que a jugarse una clasificación, siendo superior de inicio a fin. Pero más aun en el partido de vuelta, en el que ante una institución (ya no solo un equipo o un club, casi una nación) herida en su orgullo, el pequeño equipo supo plantar cara y resistir el constante ataque del gigante.
De principio a fin el Madrid tuvo la iniciativa del encuentro y aunque es cierto que su ansiedad por marcar, termino apresurando en demasía su juego; no se puede dejar de reconocer que el Alcorcón en conjunto tuvo una gran responsabilidad en mantener el cero en el arco propio casi hasta el final del segundo tiempo. Y es que desde aquel mano a mano en que Van Nistelrooy se encontró con el obstáculo Juanma en los primeros minutos, se notó que el pequeño equipo de segunda B, había llegado al Bernabeú decidido a consumar su hazaña.
Cometido en el que estuvo comprometido y concentrado todo el equipo de Anquela y en el que destacaron todos, pero como ya esta dicho principalmente el arquero Juanma y los centrales Borja e Iñigo, claro esta con el habitual toque de suerte que normalmente solo acompaña a aquellos que se dan en cuerpo y alma para conseguir un objetivo; pues no se puede negar que si alguno de esos remates que chocaron en el palo, hubiese entrado, quizás la historia hoy sería bastante diferente.
Pero no fue así y la lucha del Alcorcón ante un Madrid que para mi gusto jugo ayer apresurado pero no mal (lo que hace más meritorio lo del Alcorcón), rindió sus frutos y es el equipo de Anquela el que merece hoy todo el reconocimiento y las congratulaciones. De los problemas del Madrid en el campo y fuera de él ya se ha hablado mucho y de seguro seguiremos hablando en los próximos días. Pero cuando David derrota a Goliath, es justo que David tenga aunque sea 24 horas de gloria reconocida por todos.