El clásico del Río de la Plata, terminó siendo un fiasco, pues aunque era muy inocente esperar buen fútbol en un partido de tanta trascendencia y con dos selecciones caracterizadas históricamente por su juego fuerte y aguerrido, lo que si esperábamos todos era un encuentro jugado con el cuchillo entre los dientes, con mucha dinámica y bastantes más emociones de las que al final se vieron.
El gol de Argentina
Pero tras un comienzo prometedor en el que Uruguay amago con encimar al equipo de Maradona, el partido entro en un ritmo cansino y aburrido, por lo demás propuesto por Argentina, pero aceptado sin problemas por la selección uruguaya, que parecía estar más preocupada por no encajar un gol en propia portería que por hacer respetar su condición de local e ir en búsqueda del arco contrario.
Y para colmo de males, dio la impresión que los 22 jugadores que disputaron el encuentro y las bancas de ambos equipos estaban más atentas a lo que sucedía en Santiago, que a lo que pasaba ante sus ojos en el Centenario. El primer tiempo fue jugado mejor por Argentina que conciente de sus actuales limitaciones colectivas, renunció al ataque como tal, y paso el primer tiempo rotando el balón sin profundidad e intentando hacerse fuerte en defensa, ante un equipo uruguayo que jamás se sintió capaz de derrotar al argentino.
Mientras tanto en Santiago, Chile sin brillar, no pasaba grandes apuros ante la selección ecuatoriana, que más allá de un par de situaciones más o menos claras, jamás puso en peligro la clasificación de los equipos del Río de la Plata. La segunda etapa en ambas canchas comenzó con la misma tendencia que había tenido la primera, pero entonces llegó el gol de Suazo en Santiago, que acabo con las de por sí escasas aspiraciones ecuatorianas y con cualquier esperanza de ver un partido mejor en el Centenario.
Pues ya sin el peligro de quedar fuera del mundial, ni argentinos ni uruguayos tuvieron más ambiciones que mantener sus posiciones actuales en la tabla. Esto era comprensible del lado argentino, que conciente de lo mal que ha estado jugando, obviamente no iba a arriesgarse a ir en búsqueda de una victoria, cuando el resultado actual le permitía clasificar directamente al mundial. Pero lo de Uruguay fue decepcionante, los charruas no mostraron mayores aspiraciones de clasificar de una vez al mundial y parecían estar muy conformes con el repechaje.
Ciertamente en la segunda etapa el elenco uruguayo tuvo un mayor control del balón, pero jamás llegó con peligro al arco de Argentina, y nunca se lanzó al ataque con decisión, siempre preocupándose primero por no quedar mal parado en defensa, antes que por llegar con más hombres para inquietar a una defensa argentina que siempre estuvo bien parada y que no paso muchos apuros, entre otras cosas por la poca sorpresa y creatividad que tenían los ataques uruguayos.
Y esta decisión de firmar el repechaje de los charruas parecía venir desde la propia banca de suplentes, solo en los últimos 15 minutos, cuando el resultado en Santiago parecía sentenciado, el técnico Tabárez se animo a realizar un par de cambios que intentaron ganar un poco más de contundencia en el ataque, pero ni el ingreso del Cebolla Rodríguez ni el de Abreu, lograron que los charrúas pudiesen superar con mayor frecuencia a la bien plantada defensa argentina, en la que Demichellis tuvo una actuación muy importante. Además si existía alguna esperanza de que Uruguay ganará el partido en los minutos finales esta se desvaneció con la expulsión de Martín Cáceres.
El partido estaba cantado para el 0-0, pues ni uno ni otro equipo habían hecho merecimientos para llevarse la victoria; pero ya en el final tras un tiro libre y un par de rebotes, la pelota encontró a Bolatti solo en el área, el argentino definió con mucha tranquilidad y la albiceleste se encontró con una victoria que francamente no había hecho nada por conseguir. El equipo de Maradona salió en búsqueda de un empate, y terminó llevándose una victoria. Y es que así es el fútbol y el destino quiso que la peor selección argentina de las últimas décadas (por juego no por jugadores), fuera la primera en sacar un triunfo del Centenario, premio excesivo para este equipo, pero justo castigo al miedo y al espíritu especulador del equipo uruguayo.
Al final del partido, un Maradona conmovido y muy emocionado celebró como un campeonato una clasificación que su propia gestión puso en peligro. Maradona repartió insultos para todos sus detractores, una actitud muy propia de un hincha emocionado, y es que ese es el gran problema, la selección argentina tiene a un hincha y no un técnico por entrenador. Uruguay por su parte se contento con el pase al repechaje, en donde enfrentará a Costa Rica, que en el último minuto perdió la clasificación directa al dejar que Estados Unidos le empatará el encuentro 2-2.
Los charruas parten como favoritos (más por historia que por fútbol), pero yo no daría la clasificación de Uruguay por descontada. En Argentina de otro lado nos quedan muchas dudas con respecto al mundial, nadie puede negar que el equipo albiceleste tiene jugadores importantes, el gran problema parece ser la relación interna entre ellos y la falta un técnico que pueda hacerlos jugar en armonía. No creó que Maradona sea ese técnico y estoy seguro que no lo creen la mayoría de los argentinos, no se puede dudar de la buenas intenciones de Maradona, pero esta claro que aun no tiene la capacidad para dirigir a una selección, así que en este momento dar un paso al costado podría ser lo mejor que pueda hacer Maradona por su selección.