Esta semana River y Boca confirmaron el mal momento que pasan, al ser despachados sin atenuantes de la Copa Sudamericana. El equipo millonario se sumo a la lista de eliminados de la edición 2009 del torneo (a la que Boca se había apuntado un día antes) al caer de visita 1-0 contra Lanús, concretando un marcador global de 3-1 en contra, que refleja bastante bien la diferencia que hubo entre uno y otro equipo en ambos enfrentamientos.
Escenas del Lanús 1 River Plate 0
Aunque River como ya lo había hecho en el partido de ida y como lo ha venido haciendo a lo largo de todo el campeonato argentino, insinuó algunos momentos de buen fútbol, la verdad es que su problema sigue siendo que no pasa de la insinuación y que en el balance general sigue siendo un equipo que no juega a nada y en el que se sigue esperando que alguna genialidad de Ortega, Buonanotte o Gallardo solucione un problema que lleva más de un año sin arreglar.
En esas circunstancias, un equipo con menos nombres, pero que hace mucho que esta haciendo las cosas con seriedad como Lanús, no tuvo problemas para sacar del camino, a un elenco (hoy por hoy cuesta llamar a River un equipo) que no pasa de las ganas que intentan imprimirle algunos de sus jugadores a su juego. Pero en el fútbol profesional las ganas por sí solas hace mucho que no alcanzan y Lanús se lo volvió a dejar claro a River y con un gol de Santiago Salcedo en el minuto 54, despacho temprano a los millonarios de un nuevo torneo internacional, cosa que lamentablemente para River es ya una costumbre.
La actuación de ayer de River, no hizo sino fortalecer la idea de que se necesitan cambios grandes y profundos en la institución, que van más allá de la salida del entrenador. Pues aunque Gorosito para mi gusto esta lejos de ser una solución, la verdad es que la crisis de River viene desde antes de la llegada del actual entrenador y que tiene sus orígenes en la propia política institucional del club.
No es posible que River Plate, un equipo caracterizado siempre por la gran mina de grandes jugadores que tenía en su cantera, tenga hoy en día que depender de dos jugadores tan veteranos como Ortega y Gallardo y de un delantero interesante pero limitado como el Ogro Fabiani. Es cierto que el Muñeco y el Burrito fueron en su momento de los mejores medio campistas del fútbol argentino, pero que sigan siendo los titulares y peor aun los ejes del juego de River, cuando hace mucho que pasaron la barrera de los 30, es un claro síntoma del deterioro que ha sufrido la política de divisiones menores y de contrataciones de la institución y ese es un problema de la directiva del club, directiva que hace mucho que necesita renovarse.
Del otro lado esta Boca Juniors, que hace poco menos de un año estaba en una situación muy similar a la actual; luchando los últimos puestos y sin grandes horizontes a corto plazo, en aquel entonces una insospechada victoria en un clásico contra River, le permitió volver a la vida y una excelente racha de buenos resultados (no de buen fútbol) sumada a la irregularidad en el tramo final de San Lorenzo y Tigre le permitió alzarse al final (gracias sobre todo al peso de su camiseta) con un titulo que cayo del cielo y que le extendió el plazo a un desenlace previsible.
Pero este año desnudo las falencias del plantel cada vez más veterano de Boca y el clausura 2009, la Copa Libertadores y hoy la Sudamericana y el propio campeonato argentino se han encargado de mostrarnos que el equipo xeneise ya necesita una renovación de su plantel, pues aunque sería absurdo negar la gloria que han conseguido para el club jugadores como Riquelme, Abbondanzzieri o Palermo, también sería tonto negar que un plantel con un promedio de edad cercano a los 30 años ya no puede aspirar a competir de igual a igual con equipos que como Vélez, (actual campeón argentino y el verdugo de Boca el miércoles) amalgaman una gran dosis de juventud y talento con algunos toques de experiencia.
Hoy la realidad nos dice que Boca marcha 12º en el Apertura y que River marcha 14º, con chances casi nulas de luchar por el título y con escasas posibilidades de clasificar a un torneo internacional el próximo año; por lo que el 2009 será definitivamente un muy mal año para ambos equipos. Ahora considerando que River y Boca casi de seguro no disputaran ningún torneo internacional el próximo año, esta puede ser la gran oportunidad para hacer una reingeniería de sus planteles y si es necesario de las instituciones completas.
Después de todo es natural que aun los clubes más grandes periódicamente sufran bajones, el problema está cuando los líderes de estos clubes, no aprovechan estos bajones para analizar las fallas y tomar las acciones correctivas. Por el bien del fútbol argentino y del fútbol en general, esperemos que las directivas de Boca y River tengan la sabiduría para sacar rápidamente del hoyo a sus clubes, porque se sea o no hincha de uno de estos equipos, no se puede negar que su presencia hace muchos más interesantes las competencias en Sudamérica.