En una medida inesperada y algo controversial, la FIFA decidió eliminar el límite de edad de 21 años, que existía para que un jugador que hubiese defendido a una selección juvenil, cambie su nacionalidad y pueda defender a la selección adulta de otro país. Sin embargo, la prohibición para que un jugador que ya haya jugado por una selección adulta, no juegue por ningún otro país sigue vigente.

La moción para el cambio del reglamento fue presentada por la Asociación de Fútbol de Argelia y fue aprobada de manera sorpresiva con el 58 % de los votos en el último congreso de la FIFA, contando sobre todo con el apoyo de los países africanos, que al igual que Argelia, esperan poder recuperar para sus selecciones adultas a algunos jugadores que habiendo nacido en Africa, defendieron alguna vez las camisetas de selecciones europeas en campeonatos juveniles. Como el argelino Mourad Meghni de la Lazio, que jugo por Francia en la sub 17 y sub 21, pero que en la actualidad no es considerado en la selección gala.
Esta medida podría darles una segunda oportunidad a nivel de selecciones a muchos jugadores que como Meghni, en su juventud, eligieron no representar a su país de origen. Sin embargo, del otro lado también puede ser una puerta abierta, para que muchas selecciones, comiencen a nacionalizar indiscriminadamente a ex figuras de selecciones juveniles, que no lograron llegar a sus selecciones adultas.
No vaya darse el caso, que en los próximos meses veamos a combinados nacionales, llenos de ex figuras juveniles de los seleccionados juveniles de Brasil o Argentina, por poner como ejemplo a dos países con abundancia de jugadores de calidad, aunque esto podría pasar también con selecciones europeas, asiáticas y africanas.
En lo personal la medida no me gusta; pues en algún momento y aunque quizás sea un poco exagerado el decirlo, esta puede llegar a desvirtuar el espíritu de las competencias de selecciones, al permitirle a buenos jugadores que no tienen lugar en sus competitivas selecciones locales, el jugar por selecciones de menor jerarquía, probablemente mejorando el nivel de estas, pero dejando de lado a las figuras locales, que son las que realmente hacen atractivos los campeonatos de selecciones y los diferencian de las competencias de clubes.