En un partido bastante menos parejo de lo que se esperaba (al menos en el trámite, no así en el marcador), el Manchester United dio un paso importante hacia su segunda final consecutiva de Champions League, al imponerse por la mínima diferencia al Arsenal. El equipo de Alex Ferguson domino a placer gran parte del primer tiempo y varios pasajes de la segunda mitad y solo la buena actuación de Almunia, el arquero español del Arsenal, evito que los Gunners, fueran goleados en Old Trafford.

Desde el principio el actual campeón de la Champions tomo la iniciativa del partido, invadiendo con autoridad el campo del Arsenal, que sorpresivamente se vio como un equipo lento, sin ideas y carente de dinámica, defectos que pocas veces se habían visto en el equipo de Wenger a lo largo de la temporada. Ni siquiera el retorno al equipo en la Champions de Cesc Fabregas, le pudo dar a lo gunners el toque de creatividad necesario para hacerle daño a la bien plantada defensa del Manchester United.
El joven volante español que en esta ocasión, por decisión del técnico, jugo más adelantado que de costumbre, se perdió en esa casi inédita posición de atacante y se vio lento y sin potencia a la hora de enfrentar en el mano a mano a los defensores del Manchester, además al verse obligado a recibir el balón casi siempre de espaldas al arco, Fabregas estaba imposibilitado de juntarse con Nasri y tampoco podía habilitar, con sus acostumbrados pases punzantes a un Ebmanuel Adebayor, que quedo solo adelante en una casi completa orfandad, pues Theo Walcott, su compañero en ataque, simplemente no existió.
Siendo el Arsenal inofensivo, el Manchester se dedico a atacar el arco de Almunia, creando varias ocasiones de peligro. El gol no demoro mucho en llegar pues tras un desborde de O’Shea (de lo mejor del partido), por la banda derecha, Tévez estuvo a punto de batir a Almunia, que una magnífica reacción desvió la pelota al corner. Pero, en justamente en ese corner, una terrible falla en la marca por parte del Arsenal, le permitiría a O’Shea, rematar a quemarropa y poner al Manchester en ventaja.
El 1-0 había llegado a penas a los 17 minutos y el trámite del encuentro hasta ese momento hacía presagiar una victoria fácil y holgada de los Red Devils. Sin embargo, Almunia se transformo en el primer tiempo en el héroe del Arsenal al bloquear una y otra vez, los remates de Tévez, Rooney y compañía. No menciono a Cristiano Ronaldo, porque como había sucedido un día antes con Messi en el Barcelona; el portugués, llamado a ser la figura del partido, no apareció para nada en la primera mitad.
En el segundo tiempo, el Manchester bajo un poco el ritmo, pero no por eso dejo de ser el claro dominador del partido, aunque las ocasiones de peligro en el arco del Arsenal se hicieron menos frecuentes. Para ese momento Carrick, O’Shea y Fletscher ya se habían adueñado del medio campo y eran quienes llevaban los hilos del partido, quizás eso explique en parte el porque de la escasez de goles en el encuentro. El Arsenal por su parte seguía siendo tan inocuo como en el primer tiempo, solo un remate desde el borde del área de Adebayor, tras una jugada fabricada por él mismo, le recordó al equipo de Ferguson que tenía al Arsenal adelante.
Durante los últimos 20 minutos del partido, ya con Bervatov y Giggs en la cancha en reemplazo de Tévez y Anderson, el Manchester United acelero otra vez el ritmo y creo algunas situaciones de gol. En ese momento creció también la figura de Cristiano Ronaldo que mostró algo de la magia que lo hizo acreedor del Balón de Oro, justamente la ocasión más clara se generaría en sus pies, cuando uno de sus clásicos remates de media distancia se estrello en el travesaño. Sin embargo el portugués no llego a completar una actuación descollante.
El partido no regalaría ya mas emociones y el 1-0 sería el resultado definitivo. En el ambiente quedo la sensación de que el Manchester fue muy superior y que la diferencia en el marcador quedo muy corta. Es cierto que con un gol de ventaja y sin haber recibido gol alguno en la portería propia, el equipo de Ferguson parte con una para nada despreciable ventaja. Pero también es cierto que será muy difícil que en Londres el Arsenal repita una actuación tan pobre como la ofrecida ayer en Old Trafford.
La llave ha quedado entonces todavía bastante abierta y al igual que en la otra semifinal, es muy difícil aventurarse a decir que un equipo ha sacado gran ventaja sobre el otro. Pues en Londres la escueta ventaja sacada por los Red Devils, que según el propio Ferguson, lo ha dejado satisfecho, podría resultar insuficiente si los Gunners logran levantar su nivel (como esperamos por bien del espectáculo) el próximo 05 de mayo en el Emirates Stadium.