La selección brasileña de fútbol sub 20 prácticamente aseguro ayer su presencia en el mundial de la categoría a realizarse en Egipto a mediados de año, al derrotar a su clásico rival, Argentina, por el marcador de 2-0. El partido fue bastante pobre en cuanto al desempeño futbolístico de uno y otro equipo, en gran parte por el pésimo estado del terreno de juego que en muchas partes era literalmente una piscina.
Resumen del Partido
No obstante, se puede decir que este fue el mejor partido de la selección argentina, en lo que va del torneo. El combinado albiceleste hizo una presentación por encima de lo que se esperaba tomando en cuenta sus más recientes antecedentes. Como siempre fueron el peso de la camiseta y la actitud las mayores armas que mostró Argentina en contra de un equipo brasileño que resintió mucho el estado del campo y la gran dificultad que existía para avanzar con el balón dominado.
Así durante el primer tiempo a pesar de que las ocasiones de gol fueron escasas, fue el seleccionado argentino el que tuvo el predominio de las acciones aunque sin llegar a concretar un juego convincente. Sin embargo el empuje que ha mostrado este equipo albiceleste como su mayor y creo que única virtud, casi le permite ponerse en ventaja, cuando tras un centro, un cabezazo de Neira batió el arco brasileño. Lamentablemente para los argentinos el gol fue mal anulado, por el árbitro; pues, un jugador argentino estaba adelantado, aunque este no había tenido ninguna ingerencia en la jugada.
Por el lado carioca la mejor ocasión en el primer tiempo vendría gracias a una hábil jugada individual de Dentinho, que lamentablemente para los intereses de su equipo no pudo definir con eficacia. La segunda mitad no tuvo grandes cambios en su trámite al inicio de la segunda parte y Argentina seguía siendo ligeramente más que Brasil; pero, en una jugada propia de las condiciones en las que estaba el terreno de juego, el defensa argentino Marcelo Benítez resbalo en su intento de marca y termino bloqueando con la mano un remate brasileño, la jugada aunque quizás no totalmente intencionada, era un claro penal.
El árbitro uruguayo Prudente lo entendió así y cobro la pena máxima, misma que fue ejecutada con muy mala técnica pero con mucha suerte por Kardec, la pelota se escurrió bajo las manos del portero argentino y se estableció la ventaja para Brasil. Argentina, como ante Perú, Colombia y Ecuador intento igualar el partido en base a su empuje y la historia de su camiseta; pero, esta vez tenía en frente a un equipo con tanta o mayor jerarquía que ellos y como era de suponerse en esta ocasión solo con el pundonor no alcanzo.
Por el contrario el ataque brasileño aprovecho un error de la defensa albiceleste para ampliar la diferencia gracias a un gol de Giuliano quien aprovecho un pase de Douglas Costa que lo dejo solo frente al arco para poner el 2-0 definitivo. Ya con el partido sentenciado, los argentinos como suelen hacer cuando ya se ven perdidos, producto de la frustración comenzaron a ensuciar el juego e intentar justificar con violencia y expulsiones su terrible desempeño a lo largo del campeonato. Al final Zuculini y un miembro del cuerpo técnico argentino salieron expulsados.
Terminado el partido el “Checho” Batista, en declaraciones a la prensa dijo que les habían robado el partido. Pero no hay que engañarse más allá del gol mal anulado de la primera mitad lo cierto es que el arbitraje, que ciertamente fue deficiente, no llego a tener una gravitación tan grande en el encuentro. El estado de la cancha fue mucho más determinante y fue el responsable de quitarle dinámica a Brasil y maquillar las grandes deficiencias que ha mostrado Argentina a lo largo del torneo y que están haciendo ahora que su clasificación al mundial peligre seriamente. Reitero que es probable que Argentina llegue a Egipto con lo justo por el peso de su camiseta, pues por fútbol eso sería imposible. Pero si llega al mundial y a no ser que aparezca otro Messi en el camino, con este equipo la albiceleste no pasa de la segunda ronda.
En los otros partidos de la jornada, Uruguay volvió a desnudar la falta de jerarquía y carácter de los colombianos al voltearles un partido que los cafeteros iban ganando con cierta claridad, más que en el marcador en el trámite del partido. Pero los charruas impusieron su mayor oficio para derrotar a los colombianos 2-1 y meterse de nuevo en la lucha y dejar a los cafeteros cada vez más lejos de Egipto.
En el último partido de la noche el seleccionado paraguayo fiel a su escuela de toda la vida, aprovecho el contragolpe y la inocencia que todavía demuestran los venezolanos, para derrotar al seleccionado local por 3-0 y ubicarse en el segundo lugar del hexagonal detrás de Brasil. En la siguiente fecha, Brasil el máximo candidato a defender el título logrado hace dos años, enfrentará a Venezuela, mientras que Colombia se jugara sus últimas chances contra Paraguay y Argentina hará lo propio ante Uruguay en otra edición del clásico del Río de la Plata.