En una noticia algo anecdótica, se supo que el Atlético de Madrid despidió a su fisioterapeuta, Sebastián Truyols. La razón habría sido, que el mencionado profesional, fue a pedirle su camiseta al arquero del Real Madrid Iker Casillas luego del partido en que los colchoneros cayeron 1-2 ante los merengues.

La actitud del fisioterapeuta según se dice fue muy criticada en se mismo momento por sus compañeros del equipo técnico y habría desencadenado en el despido de Truyols. Algunas fuentes del Atlético han salido ha desmentir esta noticia, aduciendo que el despido se produjo fundamentalmente porque el profesional no venía cumpliendo bien con su labor y era el responsable de algunas de las lesiones que habían venido sufriendo los jugadores del equipo.
Es muy probable que esa sea la razón de fondo, pero no hay duda que la actitud el fisioterapeuta acelero su despido. En lo personal creo que uno debe identificarse con la camiseta que defiende, y aunque un despido parece una medida un tanto exagerada, actitudes como irle a pedir la camiseta a un rival, sobre todo después de una derrota en un partido importante, me parecen por lo menos dignas de un fuerte llamado de atención. Pasando al plano futbolístico, creo que no hay nada que demuestre más la falta de carácter y ansias de victoria de un jugador, que el hecho de ir a intercambiar la camiseta con un rival con una sonrisa en la cara, tras haber sido derrotado o incluso goleado. No recuerdo a Maradona con la camiseta de Alemania tras la final del 90 o a Kaká con la de Francia después de la derrota en cuartos de final en el último mundial, por el contrario ambos apenas y podían contener el llanto.