Entre pifias en insultos de una exacerbada torcida carioca, fue despedido ayer Dunga, el técnico de la selección brasileña, tras el paupérrimo empate que obtuvo la noche del miércoles la selección verde amarela ante Colombia. Brasil, como lo había hecho en su última presentación de local ante Bolivia, volvió a defraudar a la torcida, ya que fue incapaz de vulnerar o siquiera inquietar al arco colombiano.


El partido comenzó como se esperaba con Colombia tomando serias precauciones defensivas e intentando defenderse con el control del balón, cediéndole la iniciativa a Brasil y buscando que crear peligro en arco rival, mediante el contragolpe. Por su parte Brasil volvió a salir a la cancha con una decidía absolutamente exasperante. La oncena carioca no solo no lograba armar juego, sino que por momentos no parecía querer hacerlo. Como siempre solo Kaká se mostraba como una opción clara para Brasil, ante la pésima actuación de Robinho y la desastrosa aparición de Jo, un jugador que inexplicablemente ha llegado ser titular en la selección más exitosa del mundo y que increíblemente permaneció los 90 minutos a pesar de no haber hecho absolutamente nada.
Lamentablemente para Brasil, Kaká fue casi siempre controlado gracias al buen desempeño de la saga colombiana y a la permisiva actuación del árbitro Ruíz, quien dejo que los cafeteros golpearan en exceso a la estrella del Milán. El primer tiempo transcurrió con un Brasil soso e inocuo y con Colombia generando las mejores opciones de contragolpe, aunque con la misma pobre contundencia en la definición que han mostrado los colombianos a lo largo de la eliminatoria y que los han puesto al borde de la eliminación.
En la segunda mitad el partido continúo con la misma tendencia. Dunga intento cambiar el tramite del encuentro con el ingreso de Mancini por Elano (ambos de discreta actuación) y el de Pato por Robinho, justamente fue en la primera jugada en la que participo Pato, en la que Brasil tuvo su única ocasión de gol del segundo tiempo, luego de que Kaká (para variar) se diera maña para sacar un centro a arrastron que dejo a Pato a tiro de gol, lamentablemente el delantero fue desequilibrado por un defensa colombiano y fallo el gol.
No hubo mucho más que comentar en el partido tan solo algunas arremetidas colombianas de contragolpe que nunca inquietaron seriamente la portería de Julio César. De esta forma Brasil sumo su tercer empate consecutivo de local y Colombia pudo al fin conseguir un punto después de varias fechas. El balance final nos dejo uno de los partidos más aburridos de la eliminatoria, una bocanada de aire para Colombia que sale así de una larga racha de derrotas y una nueva decepción brasileña que acerca aun más al técnico Dunga al borde del abismo.