Después de un partido épico el Real Madrid levanto ayer su primer trofeo de la temporada, la Super Copa de España. La de ayer debe haber sido la mejor final de Super Copa de la historia. EL Real venía de perder 3-2 en Valencia y necesitaba imperiosamente la victoria no solo por el trofeo en sí; sino fundamentalmente por la crisis interna que estaba viviendo el club, por la frustrada contratación de Cristiano Ronaldo y por la complicada historia de Robinho, quien dicho se de paso ayer no alineo.
El partido comenzó muy mal para los merengues que a pocos minutos de iniciado el primer tiempo ya veían caer su portería tras un excelente remate de Silva que no pudo ser contenido por Casillas. El Real busco entonces el empate, pero tras algunos minutos de infructuosos esfuerzos por conseguir el gol, una tonta y brusca entrada de Rafael Van der Vaart sobre Mata, a los 40 minutos acabo con la expulsión del holandés. El primer tiempo culmino así con el Real Madrid perdiendo de local, con un hombre menos y ante un equipo que jugaba mejor, todo hacía presagiar una tragedia en el Bernabeu.
Sin embargo en el segundo tiempo el Real Madrid salio con otra actitud y casi al comenzar la segunda mitad, Van Nistelrooy de penal empato el encuentro; pero el Valencia seguía siendo superior en la cancha, los minutos seguían pasando y el Real no mejoraba, la situación empeoro cuando Van Nistelrooy fue expulsado en una jugada que parecía un calco de la expulsión de Van der Vaart. El Real se quedaba así con 9 hombres y con la obligación de ir al frente.
Muchos hinchas madrilistas en el Bernabeu y hasta algunos jugadores merengues parecían resignados, mientras la hincada valencianista ya celebraba el título. Pero Robben nunca se dio por vencido, se echo el equipo al hombro y se fue al frente, el resto del equipo merengue se contagio de las ganas del holandés y el Real Madrid comenzó a jugar una vez más como equipo grande.
El Real jugaba mejor con 9 que con 11 y tras varios minutos de asedio sobre la portería de Hildebrandt, un tiro de esquina fue conectado de cabeza por Diarra, el balón reboto en el travesaño y tras una carambola, la pelota fue rematada casi en la línea de gol por Sergio Ramos, el Real pasaba a ganar el encuentro a pesar de haber estado en inferioridad numérica desde el primer tiempo, el Bernabeu estallaba de alegría.
Sin embargo quedaban casi 15 minutos por jugar y el Real debería resistir con 2 hombres menos. Pero lejos de aprovechar la ventaja numérica, el Valencia, todavía sorprendido por lo que le pasaba, no atinaba a nada. Entonces un contragolpe madrilista acabo con un soberbio remate de larga distancia de De la Red (una de las más gratas apariciones de la pre temporada), que no pudo ser conjurado por Hildebrandt, el 3-1 estaba marcado y nadie en el Valencia parecía poder entender lo que pasaba, la conmoción llego a la defensa del Valencia y un pase errado de Alexis, dejo mano a mano a Iguain (quien había entrado por Raúl) con Hildebrandt, el argentino descontó al arquero y marco el 4-1, en menos de 11 minutos el Bernabeu había pasado de la decepción a la locura total.
Pero las emociones no terminaron ahí, el recién ingresado y ex Real Madrid Morientes, aprovecho un excelente pase en callejón de Villa para poner el 4-2, el Valencia se ponía así a solo un gol de quedarse con el trofeo. Sin embargo, ya no quedaba más tiempo. El pitazo final sonó, y el Beranabeu completo estallo. Las pataletas de Robinho, los devaneos por Cristiano Ronaldo, la lesión de Scneijder y las disputas entre Schuster y Mijatovich, parecían ser solo un mal sueño. Todos eran elogios y abrazos para para Robben y compañía; hasta Robinho subió con una gran sonrisa en la cara para recibir su medalla. Mientras tanto Silva aún incrédulo y Villa visiblemente desolado no le encontraban explicación alo que acababa de suceder, y con escepticismo veían a Raúl mientras levantaba la copa ante la desbordada algarabía de la hinchada merengue.
El Real comenzó así la temporada de una forma inmejorable. Ahora con la hinchada tranquila y hasta eufórica, encarara la siguiente semana el inicio de la liga en la que deberá ir hasta Riazor para enfrentar al otrora Super Depor. Y es que el fútbol es así y una victoria como la lograda ayer por el cuadro merengue puede borrar de golpe todos los problemas y disputas internas y llevar en segundos de la decepción más grande al éxtasis total.