Una vez más los clubes más importantes del viejo continente se niegan a ceder a sus jugadores a sus respectivas selecciones olímpicas. A las ya conocidas negativas del Milán para ceder a Kaká (quien declaro que quería jugar en las olimpiadas) y del Inter para ceder a Burdisso, se suma ahora la del Barcelona que se niega a prestar a Ronaldinho a pesar de que la institución ya ha manifestado que quiere venderlo.

Algo similar ocurre con Gabriel Heinze que era la principal opción del técnico argentino para reemplazar a Burdisso, pero el Real Madrid también se niega a cederlo. Por su parte el Werden Bremen tampoco quiere que Diego juegue en Beijing.
Los clubes europeos argumentan que las fechas en las que se juegan las olimpiadas son incompatibles con los calendarios que ya tienen pre-definidos. Pero este es el mismo argumento que esgrimen cuando se trata de las eliminatorias, de la Copa América o casi de cualquier otro torneo de selcciones.
A este paso la única estrella que jugará en China en Agosto será Messi a quien el Barcelona no le puede prohibir que juegue con su selección (aunque ya lo ha intentado) solo porque es menor de 23 años.
Ya es hora de que la FIFA se ponga fuerte y le ponga un pare a los clubes europeos. De lo contrario todas las competencias de selecciones a excepción del mundial y la Eurocopa (para la que, oh sorpresa! ningún club de Europa pone trabas) seguirán perdiendo prestigio y terminaran por desaparecer.
Es cierto que las principales ligas europeas son las mejores del mundo y que en la Champions League normalmente se ve el mejor fútbol. Pero también es cierto que son las competencias de selecciones las que más nos gustan a los amantes fútbol. Porque por más plagada de estrellas que este la final de la Champions entre Manchester y Chelsea, es mucho más emocionante ver un Turquía- Croacia (y pongo este ejemplo porque es reciente y ambas selecciones no son de las más famosas) como el de la última Eurocopa, donde los jugadores le agregan a sus normales ansias por la victoria, el plus del sentimiento único que produce vestir la camiseta nacional y luchar por ella hasta el minuto final.
Porque cuando un jugador profesional juega por un club, normalmente lo da todo, pero puede o no ser hincha del club, pero cuando esta con la camiseta de su selección es un hincha más que juega con todo y puede dar aun algo más. Recuerdo muchos grandes partidos entre clubes, pero solo algunos partidos entre selecciones me parecen inolvidables.