En un partido con muchos goles (6 todos de Uruguay), la selección charrua se lavó la cara ante los relativamente pocos hinchas que asistieron ayer al estadio Centenario de Montevideo para presenciar el partido ante Perú que venía de empatar como local ante Colombia. Entre Diego Forlan (que marco 3 de los goles), Carlos Bueno y Sebastián Abreu destrozaron una y otra vez a una defensa peruana carente de técnica, trabajo táctico o tan siquiera ganas y se reivindicaron al menos en parte ante sus hinchas después del pobre empate contra Venezuela. Los charruas se pusieron rápidamente en ventaja, tras lo cual casi de inmediato Guerero desperdicio el empate para los peruanos, que echaron la toalla después que el árbitro inventará un penal a favor de Uruguay que además significo la expulsión de Guerrero tras un exaltado reclamo. Después de eso los goles cayeron uno tras otro por su propio peso, hasta completar la media docena.

Uruguay sumo 3 puntos más, aunque solo ha podido ganarle de local a las que definitivamente son las dos selecciones más débiles de Sudamérica Perú y Bolivia. Por su parte la selección peruana se hunde más en cada fecha de la eliminatoria y la renuncia del técnico Chemo del Solar esta más que cantada. Es realmente indignante ver a un equipo que no muestra la más mínima vergüenza deportiva o amor propio. Es cierto que es parte del fútbol perder o hasta caer goleado como le ocurrió a Italia y Francia hace una semana en la Eurocopa , pero ni en el peor momento se vio a Pirlo o Ribery jugar con el desgano casi absoluto que se vio ayer en muchos de los jugadores peruanos. Lo de la selección peruana ayer fue para la vergüenza. A veces se pierde es verdad, pero perder sin luchar es una traición a la camiseta, al fútbol y a uno mismo.